A mí a veces no me gusta ser yo, pero qué se le va a hacer; no se puede salir de uno mismo. Suelte lo que surja, sin más. Lo demás es preocuparse en exceso.
El blanco impoluto me parece un sinónimo de inactividad, pero la multitud de colores puede llegar a marear o cansar hasta hacerte desear el aburrimiento o la tranquilidad de la estabilidad. Todo se destiñe y es necesario cambiar, ¿qué gracia tiene caer en el estatismo de los colores si no se abandonan de vez en cuando por, por ejemplo, el blanco?
¿Quieres creer en La Salvación, así, con mayúsculas?
Odio al mundo e iré al cielo.
(Y el comentario debería acabar ahí, pero tengo un "hola" pegado a la lengua. ¿Ha cambiado su vida repentina y drásticamente, o sigue usando los colores del arcoiris para los calcetines?)
Ey! Yo prácticamente solo entro aquí para hablar contigo así que si borras la cuenta asegúrate de conectarte más al msn o lloraré amargamente.